Herida del abandono emocional: señales que nadie te explica
Crecimiento emocional / Crecimiento personal / Salud emocional / Salud mental

Herida del abandono emocional: señales que nadie te explica

Hay dolores que no se ven, pero se viven dentro de ti como si fueran viejos fantasmas que nadie más conoce y uno de esos dolores silenciosos es la herida del abandono emocional.

No hablo solo de cuando alguien se fué físicamente…

Hablo de cuando tuviste que aprender a no necesitar, a no molestar, a ser fuerte antes de tiempo, a no pedir ayuda,

Porque sabias que nadie la iba a dar. Hablo de esa versión tuya que de niño/a o adolescente, entendió que sentir era peligroso,

que depender era arriesgado, que amar dolía.

Y hoy, aunque ya eres adulto, esa herida sigue guiando tus decisiones, tus relaciones, tus miedos, sin que te des cuenta.

Si has sentido que cargas con una soledad interna que nadie entiende, este post es para ti.

Te voy a mostrar 5 señales claras de que llevas la herida del abandono emocional y lo más importante,

Como empezar a sanar desde hoy.

5 señales de que llevas la herida del abandono emocional

1- Te cuesta creer que alguien se quedará de verdad

Aunque te amen, dudas. Aunque te lo demuestren, no te basta.

Siempre estas esperando que algo falle, que cambien, que te suelten. que te abandonen.

Tu mente funciona así: «Si no me ilusiono, me dolerá menos»

Ejemplo:

Conoces a alguien nuevo, las cosas van bien… y tu empiezas a alejarte sin motivo.

No porque no sientas algo, sino porque sentir te da miedo.

Cómo te afecta hoy:

  • Saboteas relaciones sanas
  • Te cuesta confiar
  • Te vuelves autosuficiente «Por supervivencia»

Consejo práctico:

Cada vez que sientas ganas de huir, pregúntate:

¿Me estoy protegiendo de esta persona o de algo de mi pasado?

9 de cada 10 veces la respuesta será el pasado.

2- Sientes un miedo constante a molestar o ser «demasiado»

Pides disculpas hasta por existir, por hablar, por sentir, por pedir, por necesitar.

Crees que si muestras tu verdadera forma de ser, la gente se irá.

Ejemplo:

Alguien se enoja por una tontería… y automáticamente piensas que es tu culpa.

Cómo te afecta hoy:

  • Toleras tratos que no mereces.
  • Minimizas tus necesidades.
  • Te vuelves «fácil de manipular» por personas tóxicas.

Consejo práctico:

Empieza por un límite pequeño:

Di «no puedo» una vez a la semana

Tu mente necesita practicar que poner límites NO provoca abandono.

3- Atraes personas que emocionalmente no están disponibles

Porque tu herida reconoce ese patrón como «normal» y el corazón, cuando no sana,

confunde la costumbre con amor.

Ejemplo:

Te gustan personas que no quieren comprometerse, que no te eligen, o que aparecen y desaparecen.

Cómo te afecta hoy:

  • Te conformas con migajas.
  • Confundes intensidad con amor.
  • Amas con miedo y te aferras con ansiedad.

Consejo práctico:

Haz una lista de lo que deseas en una relación y lo que no aceptarás más.

Le pones nombre a tus límites y dejas de normalizar lo que duele.

4- Te vuelves quien sostiene a todos (menos a ti)

Aprendiste a sobrevivir cuidando a otros, a ser fuerte para todos,

a salvar a arreglar, a contener.

Pero dentro de ti hay un niño/ niña agotada, esperando que alguien por fin lo cuide a él/ella.

Ejemplo:

Todos te buscan cuando están mal… pero cuando tú estás mal, no sabes a quien acudir.

Cómo te afecta hoy:

  • Te vuelves la «terapeuta emocional» de todos.
  • No sabes pedir ayuda.
  • Te responsabilizas por el bienestar ajeno.

Consejo práctico:

Haz una lista de las cosas que necesitas y elige una persona confiable en quien puedas abrirte, aunque sea un 10%.

Sanar empieza por permitirte recibir.

5- Te cuesta sentirte suficiente, incluso cuando haces todo bien.

Tu herida te susurra:

«No eres suficiente para que alguien se quede»

Es una sensación constante, no importa cuánto logres o cuán valioso seas.

Ejemplo:

Alguien te felicita y respondes:

«NAAAH, no fué para tanto»

Cómo te afecta hoy:

  • Vives buscando aprobación externa
  • No reconoces tus logros
  • Te exiges más de lo humano.

Consejo práctico:

Haz un registro diario de tres cosas que hiciste bien, tu autoestima necesita hechos, no elogios externos.

Conclusión: La herida del abandono emocional NO te define

La herida del abandono emocional NO te define.

Te marcó, sí.

Te dolió, sí.

Te dejó cicatrices que aún hoy duelen cuando alguien se acerca demasiado.

Pero también te convirtió en alguien sensible, empático, fuerte, capaz de sostenerse incluso cuando el mundo entero falló.

Sanar no es olvidar lo que pasó, sanar es decirte a ti mismo lo que necesitabas escuchar hace años:

«Ya no estás solo/a» , «Ya no tienes que ser fuerte todo el tiempo» , «Ya no tienes que mendigar amor», «Ya no tienes que temer que se vayan»

Porque hoy tienes algo que antes no tenías: A ti

Y cuando tú decides no volver a abandonarte, cuando eliges cuidarte, respetarte y escucharte, tu vida empieza a sanar desde adentro.

La herida del abandono no se supera de un día para otro… pero cada día puedes elegir una cosa:

No volver a abandonarte como lo hicieron contigo

Ese es el verdadero comienzo.

Hasta el próximo post, mis queridos lectores.

Lexi.

Autor

holasoylexia@gmail.com

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *